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Colectivo T.A.L.

El colectivo T.A.L. ( Todos Animamos Logroño ), surgió de una forma casual una aburrida tarde de verano. El año no lo tengo muy claro, lo dejaremos en 1987.

Pero vayamos un poco más atrás en el tiempo, y analicemos un suceso, que bien podría ser considerado como el detonante de lo que más tarde fue ese proyecto.

Ante la falta de conciertos de nuestra música favorita y el nulo apoyo por parte de las autoridades, se nos ocurrió hacer una manifestación en la plaza del Ayuntamiento para exigir mayor presencia de grupos rockeros en las fiestas de Logroño. No recuerdo como lo hicimos, supongo que por medio del boca a boca, se corrió la voz, pero el caso es que apareció la prensa para cubrir la noticia. Nos plantamos delante del consistorio, sentada incluida, mientras gritábamos consignas del tipo “el heavy no es violencia”.

Por aquellos años se vendía en todas partes una mala imagen de los aficionados al metal, y las noticias que se publicaban en los medios sobre suicidios de adolescentes mientras escuchaban “Suicide Solution” de Ozzy o “Beyond the Realms of Death” de Judas Priest, no ayudaban demasiado.

La gota que colmó el vaso, fue el asesinato de un joven durante un concierto de Scorpions en Madrid. Aquello terminó de dar la puntilla al movimiento frente a la opinión publica, estigmatizando todo lo que tuviera que ver con el Heavy Metal.

Tras la sentada iniciamos una marcha por las calles de la ciudad, y en la cabecera de la misma portábamos una pancarta en la se podía leer “Mas Heavy, menos policía”.

Mirándolo con cierta perspectiva, aquella manifestación fue el inicio de esa maravillosa, pero mal llevada acabo historia del colectivo T.A.L.

Si no recibíamos respuesta por parte del ayuntamiento a nuestras reivindicaciones, insistiríamos y esta vez llamando a la puerta principal. La idea era organizarse con todas las de la ley. Contactamos con los grupos que por entonces formábamos la movida Logroñesa y con todo aquel que quisiera aportar ideas. La Casa de la Juventud, nos cedió sus instalaciones para reunirnos Y así fue evolucionando todo. Nos reunimos con representantes del Ayuntamiento logroñes, entre ellos Jesús Vicente Aguirre, cantautor mítico, que con su grupo Carmen, Jesús e Iñaki pusieron música de fondo a la transición política en La Rioja, y que por aquel entonces ocupaba el cargo de Concejal de Cultura. Nuestras propuestas se centraban en el apoyo a los grupos riojanos, facilitando el acceso a locales de ensayo que por esos años resultaban muy costosos e incentivando la participación de estos grupos en los conciertos municipales compartiendo escenario con los artistas que pudieran visitarnos.

Cuando ya estuvimos formalmente representados, con unos estatutos, un presidente, Patxy Freytez, vicepresidente, tesorero y toda la parafernalia típica de estos casos congregamos a prensa escrita y televisión para presentar el colectivo como dios manda.

Por cierto, que lo del nombre tiene tela. Cuando ya habíamos elegido quienes serían nuestros representantes y nos disponíamos a redactar lo nota para convocar a los medios de comunicación, caímos en la cuenta de que aun no teníamos nombre. Patxi, miembro del grupo Cerrado por Defunción, comenzó a escribir y dijo “el colectivo tal” como diciendo que ya pensaríamos luego el nombre, tal o cual nombre. El caso es que nos gustó. Era sencillo, corto y sonoro. Si se escribía con mayúsculas, separando las letras con un punto T.A.L. quedaba bien. Solo había que buscarle un significado a esas iniciales, y se nos ocurrió, Todos Animamos Logroño. Era cojonudo.

Organizamos varios conciertos en La Plaza de Correos, mucha gente se subió al carro de lo que habíamos creado y al final todo se enrareció y cada cual buscaba su propio interés. Como yo, muchos de los que iniciamos esta aventura nos apeamos del barco bastante apenados por lo que podía haber sido y no fue. Años después coincidimos en los juzgados por una demanda que pusieron al colectivo, los cuarenta principales, por unas declaraciones que se hicieron en un Fanzine sobre una de las locutoras de dicha emisora en La Rioja. Aunque ya completamente desaparecido y sin tener nada que ver con aquello, las acusaciones recayeron sobre el autor de dichas declaraciones y la gente que figuraba en los estatutos y que como digo, no teníamos nada que ver. No recuerdo lo que ocurrió finalmente, pero creo que todo se saldo con una multa al autor de las desafortunadas y descerebradas palabras que pusieron la puntilla a una maravillosa idea que curiosamente con los medios que hay en la actualidad nadie ha sido capaz de repetir.”

Salva Guillén Etayo

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