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Insecto Palo

Mientras el resto de insectos zumban, estos se comunican mediante pop-rock con guiños rumbescos y lo que les dejen. Son ‘Insecto Palo‘, oriundos de Alfaro, una especie que habita en locales de ensayo y en los escenarios donde les dejen actuar. Entre sus parientes, los insecto palo son la rama con más número de especies, más de dos mil. Una de ellas hace esa música más apta para humanos que para los de su propio género y prefiere alimentarse de chuletadas que del zarzal, tan jugoso para sus otros hermanos.

Esta rara avis entre los de su especie sólo cuenta con ocho individuos, cada uno acompañado de su instrumento. Y acaban de editar su primer trabajo, Pa’lo bueno y pa’lo malo, el colofón a dos años y medio de vida y a muchas ilusiones.

Surgieron donde muchos otros de su especie, en los alfareños Sotos del Ebro allá por octubre del 2004, «más por las chuletadas que por la música», confiesan. Óscar a la voz y guitarra, Karlos a la batería y Mariano a las seis cuerdas eléctricas fueron los primeros. Pronto se les unió David a la acústica, pero tuvo que marchar a los meses, y César al cajón. «Nuestra idea era formar un grupo partiendo de que cada uno tirábamos hacia un estilo de música diferente», recuerda Karlos. Y nació ‘Insecto Palo’, más para consumo propio que con otras pretensiones.

Pero de las versiones pasaron a componer, y surgieron ‘Si me dices’ y ‘Nada que perder’. Y de las actuaciones para cumpleaños o fiestas en el pub Jazz llegó la gran oportunidad: abrir para El Sueño de Morfeo en la plaza de toros de Alfaro. Fue una noche inundada de camisetas con su simpático logo. El éxito y gran apoyo recibido por el público les animó. «Fue un estreno apoteósico, con toda la gente bailando y cantando nuestras canciones, que oían por primera vez», sonríe Óscar.

Después del intenso bautizo, la banda apaciguó su ritmo tras la marcha de David y tuvo que rechazar algunas llamadas para actuar. El grupo se reestructuró con la entrada de Luismi (teclados), Txarri (bajo), Zahara (violín) y Sergi (guitarra acústica). «Y somos ocho… ¿queda para ensayar!», bromea Karlos.

Esta amplia formación distingue el sonido de ‘Insecto Palo’ y le da identidad. Porque cada uno bebe de diversos estilos, desde la clásica de Zahara al punk rock que empuja a Karlos, pasando por el rock que oye Mariano al flamenco de César. Esa mezcla les conduce por diversos caminos hasta la fusión, hasta confluir en un punto de unión. Compenetrándose. «Lo bonito es que surjan cinco ideas diferentes en un ensayo y al final todos nos pongamos de acuerdo», describe Óscar.

Otro de los elementos diferenciadores del grupo alfareño es la importancia que otorgan a sus letras, distinguiéndose del pop rock barato y de rápido consumo. «Queremos que la gente se quede pensando en ellas. Es cómodo hacer letras fáciles, pegadizas en el estribillo para rellenar una canción y que sea rentable. Pero las trabajamos con metáforas, busco que detrás de cada frase haya otra escondida», explica Óscar, autor de las letras.

Versos como «Por ver amanecer me he perdido todas las puestas de sol» o «Porque el pasado queda tan lejos, el futuro es una carta sin abrir» logran que quien les escucha haga suya su música, la interiorice. «Lo bonito es llegar a la gente con tus temas, aunque no logres salir de La Rioja», reivindica Óscar de unas letras sinceras y trabajadas, ideas que dejan pensar y reflexionar sobre ellas.

Vuelta a escena

Insecto Palo se habían consolidado. Y en agosto pasado volvían a los escenarios: en los ciclos del Dolby alfareño y del Dreams arnedano, en Castejón, con La Caja de Pandora en la sala Noboo de Tudela, en las fiestas de Autol… Y de noviembre a diciembre se lanzaron a la grabación de su primer disco, de la que a partir de ahora es su carta de presentación.

Entraron a los Estudios Track 6 de Logroño con las canciones trabajadas y meditadas para grabar. «Desde el primer momento fue un subidón», confiesa Luisma de un proceso en el que participaron los ocho integrantes de la mano -y las parejas correspondientes, que a la par han ideado un ‘merchandising’ de peculiares camisetas, peluches…-. En esta nueva experiencia, contaron con el consejo y ayuda de Dan Díez a la producción, que consiguió arrancarles todos los matices de su música para apreciarlos en el disco.

Con la primavera, los ‘Insecto Palo’ renacen y las mil copias de Pa’lo bueno y pa’lo malo ya se distribuyen en la páhina web www.insectopalo.com. Y una fecha se marca en el calendario: el 21 de abril, cuando lo presentarán en la Discoteca Crepúsculo en una fiesta muy especial en la que cuentan con Pacto Nómada como invitados. Desde ahí, a contagiar la ‘insectomanía’ por todos los rincones.

Articulo publicado en larioja.com

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