Playskull

Playskull

En primavera, los Playskull viajaron a Plymouth (Inglaterra) a grabar su nuevo disco en los estudios PMC. Pero después de cuatro años, una maqueta de nueve canciones, un disco de seis y más de cuarenta conciertos (algunos de ellos compartiendo escenario con grupos como Barricada, La polla, Berzas, MCD, El Vez, Los Manolos o Lostprophets) siempre acompañados por su alter ego los Tarantela), Diego Solloa (voz), Francisco González (guitarra), Félix Fernández de Tejada (bajo) y Larry (batería) apartan ahora el grupo para dedicarse a su nuevo proyecto: Visto lo visto (calle Oviedo, 3), una productora audiovisual y estudio de grabación de maquetas. Como despedida, el pasado viernes ofrecieron su su último concierto. Toda una pena, porque se van sin tocar en Actual, y eso que, si hay un grupo riojano que se merezca ese escenario a lo mejor son ellos.

-¿Cómo surgió lo de ir a grabar a Inglaterra?
-Félix: En un encuentro de empresas conocimos a un sujeto que tenía un estudio en Inglaterra, estuvimos hablando con él…
-Diego: Le emborrachamos.
-F.: Y nos dijo que le interesaba hacer intercambios de grupos y eso, para moverlos, que es lo que queremos hacer nosotros a través de nuestra agencia Visto lo visto. La idea era ir a grabar y probar los estudios. Fuimos con mentiras de todo tipo…
-¿Qué esperáis de este disco?
-F.: Como veíamos el fin de todo encima, queríamos grabar algo y así tener un disco para los nietos. Lo que haremos con las copias que quedan es enviarlas a discográficas a ver si alguien nos dice que sí. A la gente de allí parece que les gustábamos y el productor nos dijo que lo iba a mover, que tenía contactos… Pero se quedó todo en caca de vaca.
-D.: Mientras estábamos allí pensábamos que iba a salir algo, pero vinimos aquí, vimos Logroño otra vez y…, para qué nos vamos a engañar.

Concierto desconcierto
-¿Y por qué os separáis ahora? ¿Por qué el último concierto?
-F.: Llevamos mucho tiempo…, somos muy mayores…
-D.: El rock es para los jóvenes y hay que dejar paso a las nuevas generaciones. Pero si hoy vienen a vernos cien mil personas igual nos lo planteamos.
-Larry: Estamos arrancando y todavía no han dado el pistoletazo de salida [risas].
-F.: Hemos tenido muchos parones, que sí, que no, dos meses sin hacer nada… Pero Playskull ha resurgido muchas veces, llevamos así toda la vida.
-¿El grupo ha sido rentable económicamente alguna vez?
-L.: ¿Pero no nos ves aquí? ¿Has visto mi batería? Si yo no he cambiado de platillos, no hemos comprado nada nuevo con Playskull. Lo único rentable para pagar el local, y mal. Rentable el viaje a Inglaterra a gastos pagados. Pero en el último concierto nos dieron veinte mil pesetas y estos se gastaron quince en alcohol en una noche.
-F.: ¡No digas eso! Di que fue medio millón.
-D.: Como negocio es ruinoso.
-¿Por qué no cantáis en inglés? A ver si vais a triunfar así.
-D.: Las letras tienen que quedar poderosas… Deja, por no hacer el ridículo… Pon que es por reivindicar el español.
-L.: En Inglaterra tocamos la de Everybody dance now y no sabían cuál era, y eso que era en su idioma [risas]. Es mejor cantar en español, es mucho más divertido.
-F.: No sabemos inglés como para decir eso. Es que nuestros letras son surrealistas.

“Nos hemos hecho viejos”
-¿Por qué hacéis teatro y espectáculos en los conciertos?
-D.: Queríamos dar guerra…
-L.: Pero nos hemos hecho viejos.
-F.: Así nos quedan conciertos preparados y maqueados.
-¿Qué opináis de las fuertes críticas que dicen que sois un grupo de claras tendencias homosexuales?
-L.: Si salimos por la noche y los jóvenes poetas riojanos están venga a tocarte la cola, ¿qué quieres que haga? Pues al final dejarte.
-D.: Algo hay. Es una tendencia, no es consciente, pero tanta mariconada…
-L.: Lo de disfrazarnos sí que es. Somos los Village People de los 90.

Concierto desconcierto
-¿Y por qué os separáis ahora? ¿Por qué el último concierto?
-F.: Llevamos mucho tiempo…, somos muy mayores…
-D.: El rock es para los jóvenes y hay que dejar paso a las nuevas generaciones. Pero si hoy vienen a vernos cien mil personas igual nos lo planteamos.
-Larry: Estamos arrancando y todavía no han dado el pistoletazo de salida [risas].
-F.: Hemos tenido muchos parones, que sí, que no, dos meses sin hacer nada… Pero Playskull ha resurgido muchas veces, llevamos así toda la vida.
-¿El grupo ha sido rentable económicamente alguna vez?
-L.: ¿Pero no nos ves aquí? ¿Has visto mi batería? Si yo no he cambiado de platillos, no hemos comprado nada nuevo con Playskull. Lo único rentable para pagar el local, y mal. Rentable el viaje a Inglaterra a gastos pagados. Pero en el último concierto nos dieron veinte mil pesetas y estos se gastaron quince en alcohol en una noche.
-F.: ¡No digas eso! Di que fue medio millón.
-D.: Como negocio es ruinoso.
-¿Por qué no cantáis en inglés? A ver si vais a triunfar así.
-D.: Las letras tienen que quedar poderosas… Deja, por no hacer el ridículo… Pon que es por reivindicar el español.
-L.: En Inglaterra tocamos la de Everybody dance now y no sabían cuál era, y eso que era en su idioma [risas]. Es mejor cantar en español, es mucho más divertido.
-F.: No sabemos inglés como para decir eso. Es que nuestros letras son surrealistas.

NUEVO ÁLBUM
PLAYSKULL
Disco de despedida del grupo musical más payaso de La Rioja. Seis canciones componen esta grabación con sonido de alta calidad y destacable originalidad, donde se mezclan viejos y nuevos temas. Con un interesante diseño, la media hora del disco se hace corta entre buenos punteos y bases de batería al estilo entre rock inglés e indie español actual. Atención porque es edición de coleccionista: 100 originales con posibilidad de reedición.

Cuando conocí a Larry estaba tocando un tambor y nos echamos unas risas viendo la descompasada coreografía de un grupo de baile de chavales que no conseguían ni una continuidad de dos minutos por fallos y teléfonos móviles. Un mes después estaba en Dax con Playskull por un concierto de grupos logroñeses. Durante la estancia en Francia estuve más aburrido que una piedra en medio del monte, así que entré en bastidores a hacer fotos. Me hizo gracia verles por primera vez disfrazados de esquiador de fondo, doctor y explorador. Larry me daba conversación de vez en cuando y no me acuerdo por qué prometió dedicarme una canción durante el concierto. En el concierto les hice las mejores fotos y en el artículo hablé muy bien de ellos, aunque no me dedicaron ninguna canción: “Ops…, se me ha olvidado, lo siento. Cuando lleguemos a Logroño te regalo el disco”. Otro día engañé a Diego y Larry para que controlaran el sonido de una lectura de poesía y con el rabillo del ojo les vi casi dormirse para al final mentirme: “Ha estado bien. Muy bien, sí”. Aún no les he visto actuar (porque también hacen teatro), pero deben de ser unos tomates como actores porque ni ellos se creyeron que les había gustado la lectura. Luego coincidimos en un ágape del ayuntamiento con los grupos locales que habían tocado en San Mateo ­no sé cómo me lían, pero allí estaba yo­ y al acabar la reunión, mientras comíamos tortilla de patata, me soltaron: “¿Y tú qué haces aquí, tienes que hacer un artículo?”. Negué con la cabeza y rompimos a reír. También les vi en otra merendola ­y es que no nos perdemos una­, pero esta en el Centro Cívico Lobete. Ha pasado poco más de un año desde que les conocí y siempre que ellos (en nombre de Playskull o Etcétera) daban la chapa por Logroño yo hablaba de ellos en Imagina y les hacía la pelota a ver si se acordaban de regalarme el disco de una puta vez. Ni flores, los cabrones me lo prometían siempre que les veía pero no conseguía ni una copia pirateada, ¡ni un casete! En Navidad me invitaron a su casa, a cervezas y esas cosas, se disfrazaron (de payaso, millonario, demonio…) y me disfrazaron para dar la bienvenida a un amigo que había vuelto de Irlanda, pero que yo no conocía de nada ­me lían, siempre me lían­. Me tuvieron cuatro horas con un casco de obrero en la cabeza y una corbata a lo Mario Bros viendo vídeos de Monty Phyton y cortos que han rodado y nada, ni una triste copia. Cuando me enteré de que iban a grabar en Inglaterra les di la enhorabuena y les recordé lo del disco. “Tranquilo, cuando tengamos el nuevo te lo regalo”, me reprometió Larry. “Vale, ya me debes dos”, respondí y nos echamos a reír como el primer día. Qué cabrones, ha hecho falta todo un año de darles la brasa y hacerles la pelota para que me regalen el nuevo disco -del viejo ya me olvido- y para que me dediquen una canción que espero sea esta noche. Que ya les vale.

Fuente: Suplemento Imagina, DIEGO MARÍN A.

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