Sociedad de Conciertos de Logroño

Sociedad de Conciertos de Logroño

Sociedad de Conciertos de Logroño 1931 – 1934

Una de las Sociedades modélicas que se crea en los meses previos a la proclamación de la República y que se consolida durante el nuevo régimen es la ‘SOCIEDAD DE CONCIERTOS DE LOGROÑO’. En torno al maestro Joaquín Gasca Jiménez se consolida un grupo de profesionales de la música de Logroño y un destacado grupo de apasionados de la música en la ciudad. Su labor educativa musical es importantísima mientras existió. Como otras iniciativas culturales y recreativas no llegó al final de la República, pero su historia queda fuertemente ligada a la memoria de la ciudad.

La Sociedad ofreció, en sus cuatro años de funcionamiento en la II República, un total de 28 conciertos: 26 en Logroño y dos en Arnedo.

Un trabajo realmente meritorio y fecundísimo. Pero no es sólo el valor cuantitativo lo destacable. En su oferta se escucharon composiciones de todo tipo. A los clásicos de la música europea, a los grandes de la música española, a los nuevos valores coetáneos que ahora empezaban a destacar, e incluso, también algunas composiciones de profesionales locales. Esta es la nómina más destacable, que ronda el medio centenar de compositores.

De los grandes maestros españoles no falta casi ninguno. Se presentan fragmentos de Isaac Albéniz (“Evocación” y “El Albaicín” de la suite Iberia); de Tomás Bretón (“En la Alhambra” –serenata- la jota de la ópera “La Dolores”, “La Verbena de la Paloma”); de Ruperto Chapí (Preludio de “La Revoltosa”); de Manuel de Falla (Danza ritual del fuego de “El amor brujo” –en numerosos conciertos-); de Jerónimo Giménez (Intermedio de “La Boda de Luís Alonso”); del maestro Jesús Guridi (Preludio del 2º acto de “El Caserío” –dos conciertos-); de Joaquín Turina (Dos danzas gitanas: A. Danza de la seducción y B. Sacro-Monte); de Amadeo Vives (Canción del “Golondrón” de “Maruxa”); de Enrique Granados (“Goyescas”); de Moreno Torroba (“Peteneras”); de José María Usandizaga (“Las Golondrinas – pantomima; el cuadro ”Umezurtza”) y de Pablo Sarasate (“Aires bohemios” y la “Jota”). El más orquestado entre los jóvenes españoles es Julio Gómez con la repetición en varios conciertos de “Cromos españoles: I Nocturno y II Rondalla” y “El pelele”. También programan a Cristóbal Halffter con “Danza de la Gitana”; al granadino Emilio Lehmberg en “Evocación española”; a Oscar Esplá en “La pájara pinta” (Tres piezas infantiles: I El Conde de Cabra, II La viudita del Conde Laurel y III Antón Pirulero); a Ricardo Villa en “Rapsodia Asturiana”; a José María Álvarez Cantos; al Padre Donostia (“Acuarelas vascas”); Luís Aula (“Nocturno y Cuadro poético”) y José María Franco Gil (“Danza andaluza” y “Parábola del sembrador”).

Entre los locales se estrenan varias composiciones del director de la Orquesta de la Sociedad, maestro Joaquín Gasca Jiménez, “El poema de una vida”, “Díptico Ibérico”, “Momento sinfónico”,…; una de Celso Díaz, “Aragón, jota” y una canción popular del maestro Irigaray.

De autores clásicos la nómina es mucho más abundante. Los programas de mano y los anuncios en la prensa local nos han servido para contabilizarlos. El balance global supera la veintena. Hay compositores que se repiten reiteradamente, caso Beethoven, Mozart, Wagner. Otros se frecuentan con cierta asiduidad. Y los más se ofrecen en dos o tres ocasiones.
Los fragmentos de Beethoven más interpretados, en más de una decena de distintos conciertos, son “Egmont”, “5ª Sinfonía”, “concierto en “do””. De Mozart (“Las bodas de Fígaro” en numerosas ocasiones, D. Juan, sinfonía nº 48) y de Wagner (Huldigungsmarch, Lohengrin, “El ocaso de los dioses, Los Maestros cantores de Nuremberg, Romanza de la estrella de Tambeser). Aleksandr Borodín fue, también, otro de los grandes frecuentados (Danza del Príncipe Igor, Los aprendices, En las estepas de Asia central).

Frederic Chopin (impronta en “la” bemol), Edvard Grieg (Peer Gynt), Franz Schubert (Balletmusich, Danza de Rosamunda –avertura-, Sinfonía inacabada), Gabriel Fauré (Pavana) se repiten en más de tres audiciones distintas. Nicolai Rimsky-Korsakov (Sadko), Modest Mussorgsky (Noche en el monte pelado), Antón Dvorak (5ª sinfonía, Sinfonía del nuedvo mundo) por lo menos en otras tres. También fueron ofrecidas en alguna ocasión, y a veces en más de una, composiciones de Édouard Lalo (Sinfonía española, “Le roi d’ys”), Anatole Liadow (“Una cajita de música”), Joseph Haydn (minueto sinfónico nº 11), Arthur Honneger (pastoral de verano), “Carmen” de Georges Bizet, Caetano Donizetti, Maurice Ravel, Claude Debussy (Aralese), Franz List (Rapsodia nº 2 y nº 8), Kart M. Weber (Invitación al vals), Johann Strauss (El caballero de la rosa), Johannes Brahms (“Danzas húngaras”), así como también fragmentos de Fritz Kreisler, Meldelsohn (Concierto en “mi”), Robert Schuman y Piotr Chaikovski.

Fueron muchas las flores,”espléndidas flores”, que crecieron en el páramo cultural de nuestra ciudad, gracias a la Sociedad de Conciertos de Logroño, durante los años de la II República.
Fuente: Bermemar


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