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The Starlites

Al acabar la historia de los Banana Boats ­en parte porque su cantante negro, Byron D., los abandonó­, el resto de la alineación no arrojó la toalla. “Varios se pusieron a tocar dixieland en Dixiemulando, una banda que existe todavía, y la mayoría formaron un combo de unas doce personas, que hacía una mezcla de ska, reggae, soul, rock y alguna otra cosa. Se llamaban Los Fabulosos Dolbys, apenas salieron de Logroño y, cuando desaparecieron, se fue concretando poco a poco, alrededor del 96-97, la formación actual de The Starlites. Ya llevamos unos cuantos años en esto, así que la media andará por los 32”.
Con semejante recorrido y no tanta edad, se percibe que la música de Starlites ha ascendido varios escalones a lo largo de una evolución encomiable. “Las influencias son todas: desde el mento hasta el ragga, pasando por todo lo que hay en medio. Prestamos un poco más de atención a la época de mitad de los sesenta en Jamaica, en la que el ska se toma un momento de reposo y da lugar al nacimiento del rocksteady, justo antes de derivar hacia el reggae. También nos interesa especialmente la tendencia más soul del asunto (Toots y los Maytals, por ejemplo) y el jazz Siempre mantenemos libertad absoluta para poner, quitar, mezclar y revolverlo todo, incluido lo que, como europeos de principios del siglo XXI, llevamos en el macuto”.

En la carretera. Que quepa de todo no significa que se dispersen, sino que controlan los tempos y se dejan empapar por las cadencias, capacidad demostrada por vez primera en un recopilatorio. “En 1997 surgió la oportunidad de participar con un original en la selección de la sintonía oficial del ‘Araba Euskaraz’, celebrado en Oion, de donde son dos miembros de la banda. El tema en cuestión (‘Gorabidean’, basado en la danza del pueblo), resultó elegido por los propios niños de las ikastolas de Álava y se editó en una casete junto a otros finalistas. En el otoño del 98, Ezequiel, nuestro guitarrista, se empeñó en que grabásemos unos temas que teníamos escritos por ahí, y contactó con Xabi, de Brixton”.
Este sello, creado a socaire de la tienda homónima de ropa y música sita en Romo, les publicó su primera referencia, el maxi-CD Rock Steady Explosion, en febrero de 1999. Llevaba un ritmo sorpresivo y las letras resultaban un tanto prosaicas. “En un principio, nos reunimos con la única idea de grabar, nada de directos, pues andábamos bastante mal de tiempo. Sin embargo, debido a la insistencia y el empuje de Xabi, nos montamos de nuevo en la furgoneta. Y hasta hoy”.
Sí, los Starlites se asomaron a diversos escenarios y divulgaron su arte por distintos recopilatorios, como el 2nd. International Ska Festival (Tralla Records, 99), Latin Ska Jazz (Sock It Records, 00) y el novedoso y extraordinario Brixton Cats (Brixton Records, 01). Y, por fin, ahora ve la luz su debut oficial, Bikini Groovy (Brixton Records), agraciado con bastante síncope suavecito de rocksteady, el sabor acaramelado del bluebet, una incursión reggae, una pizca de soul, un especialísimo tableteo raggamuffin’ y los tarareos vivificantes de Chimbo, su simpar cantante.
Cedemos este párrafo a Ernesto, para que presente en condiciones a su sobresaliente retoño. “El disco se ha hecho con mucha tranquilidad, sin prisas, y hemos incluido temas rodados en directo. Ha sido un auténtico placer colaborar con Juan Luis y Roberto, del estudio TwoBascos de Bilbao, que se han metido hasta las patas en la historia ­damos fe de su acertada producción­. Y es una gozada haber podido contar con Coolie ­Ranks, antiguo vocalista de los Toasters y actual de The Pilfers­, el amigo americano, que así, a bote pronto, de paso por Bilbao, nos redondeó uno de los mejores temas. La relajación y el buen rollo al hacer las cosas se notan en el trabajo final. Ha quedado un álbum más bien tranquilo, para saborear sin prisas, a ser posible en buena compañía y con un poco de humo en el ambiente. Un disco para el amor, o sea”. Y de calidad internacional, certificamos.

Bilingüe. Dando por supuesto que sus instrumentales se salen de pura emoción, hay que señalar que Starlites se lo montan en inglés y castellano. “Utilizamos los dos idiomas indistintamente aunque, si no fuera porque nuestro nivel de inglés es justillo, cantaríamos siempre en esta lengua, pues nos agrada escuchar el rocksteady en su forma original. Es más natural. Seguro que todos debemos hacer un ‘pequeño’ esfuerzo para digerir el cante flamenco en alemán o japonés. Además, tampoco tenemos cosas tan importantes que decir, como puedes comprobar”. Bueno, Ernesto no sabe explicar que sus textos son minimalistas, sugerentes y preferentemente hedonistas y erotómanos, así como si el oyente estuviera bebiendo piña colada en el Caribe.
Donde no se nota que las letras sean lacónicas es en sus recitales, excelentes, morigerados y tórridos, con el cantante trajeado toreando de salón y saludando con el sombrero cual mimo simpático. “El directo es lo que más trabajamos ahora, con el fin de darle un poco más de agilidad y de brillo. Contamos con la fuerza incomparable de nuestro ‘frontman’ Chimbo, que lo mismo te cuenta el peor chiste del mundo, que te enseña unos pasos de ska auténtico o dedica una canción al mismísimo espíritu de Prince Buster”.
Y Ernesto se despide analizando el panorama skalalítico regional. “Con el lío de la grabación, llevamos varios meses sin actuar ­hey, lo presentarán en concierto este noviembre en Madrid, Barcelona, Bilbao­. Pero, según parece, ésta no ha sido una buena temporada para nadie, y eso que en Euskadi la música jamaicana tiene un poso de muchos años y numerosas bandas: en Vitoria hay una haciendo mento y los programas infantiles de la televisión pública utilizan música de The Skatalites como sintonía. Si hablamos del panorama de La Rioja, simplemente no existe”.

Fuente: Suplemento Imagina ( entrevista realizada por Oscar Cubillo, responde Ernesto, teclista The Starlites ).

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