Gaiteros de Albelda
A mediados del siglo XIX, un joven albeldense de dieciocho años dedicado al pastoreo, se vio atraído por la magia de los sonidos de la gaita. Este pidió a su padre que le comprase una, pero su familia de escasos recursos sólo tenía dinero para comprar una manta que lo tapase en las duras jornadas…
