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Mateo Pérez de Albéniz

Pérez de Albéniz Velilla, Mateo Antonio. Logroño (La Rioja), 21.IX.1765 – San Sebastián (Guipúzcoa), 20.VI.1831. Compositor, organista y profesor.

Su padre era tejedor de lino en Logroño. De niño ayudó a su padre en el oficio de tejedor, acudiendo a la plaza del mercado de Logroño a vender sus tejidos.

Posiblemente comenzase sus estudios musicales con su tío abuelo Ignacio Pérez de Albéniz, capellán de la iglesia de Santa María del Palacio, iniciándose como organista en la Colegiata de Santiago de Logroño.

En 1787 se casó con Clara Basanta Zumalacárregui, tolosana, con quien tuvo seis hijos, de los que sólo sobrevivieron Pedro y María Luisa. En 1788, tras opositar sin éxito a organista de Ondárroa, era maestro de capilla y organista de Santa María la Redonda, en la plaza del mercado de Logroño; en 1789 era organista y maestro de capilla de la imperial iglesia de Santa María de Palacio. Durante la Guerra del Rosellón, se trasladó, con su mujer y su hijo recién nacido Pedro, a San Sebastián, donde fue organista interino de la parroquia de Santa María la Matriz —hoy del Coro—. Tras firmarse la Paz de Basilea con Francia en 1795, regresó a Logroño, y al poco tiempo volvió a San Sebastián, como organista y maestro de capilla de la iglesia de Santa María la Matriz o principal, posiblemente por influencia de su tío el fraile compositor fray Pedro Albéniz, quien lo recomendó como su sustituto al Ayuntamiento de San Sebastián, de quien dependía la contratación y el pago de los organistas de las iglesias de la ciudad. De 1796 es la primera composición datada de Mateo Albéniz, Ave Maria Caelorum. El 28 de octubre de 1798 nació su hija María Luisa, que posteriormente se casó con el organista Juan Ignacio Lubet, discípulo de Mateo Albéniz.

En 1802 publicó en San Sebastián un método de música y solfeo, con el título Instrucción metódica especulativa y práctica para enseñar a cantar y tañer la música moderna y antigua, que consta de setenta y siete láminas, utilizando el sistema del pentagrama impreso. El anuncio del método apareció en el Diario de Madrid del 16 de noviembre de 1805.

Mateo Albéniz compuso numerosas misas, vísperas, oficios de difuntos, motetes y villancicos. Sus composiciones anteriores a 1813 se perdieron en el incendio y saqueo de San Sebastián por las tropas inglesas cuando perseguían a la retaguardia francesa durante la Guerra de la Independencia. En ese período la familia Albéniz debió de pasar temporadas en Guetaria, como sugiere el noviazgo de su hijo Pedro con una joven de esa villa, con la que contrajo matrimonio en 1815.

Tras la Guerra de la Independencia, Albéniz regresó a su puesto en Santa María de San Sebastián, donde continuó componiendo numerosas obras, entre otras un Lauda Jerusalem a cuatro voces y gran orquesta; diversos Villancicos para Navidad para clarinetes, trompas, bajón y clarín a tres o a cuatro; diversas Misas a tres y de Requiem; Rosario a tres y cuatro con violines y bajo; Laetatus a cuatro a toda orquesta; Benedictus a solo, con violines y bajo; Beatrus a cuatro con violines, oboes y trompas; Salve a dúo con violines y bajo; Misa Chiquita a dúo y a tres, etc. Entre sus villancicos de Navidad figura el titulado Gure Jaincoac ciguna, en vasco. También compuso sonatas para teclado, entre las cuales destaca la Sonata en Re Mayor, editada en 1925 por la casa Max Eschig, de París.

Entre sus obligaciones estaba examinar a los aspirantes a ocupar plazas de organista en San Sebastián y sus aledaños, así como certificar la aptitud de los artistas que querían trabajar para el público y la de instruir en música a los miembros del coro de su propia iglesia.

Al producirse la invasión de los Cien Mil Hijos de San Luis al final del Trienio Liberal, durante el sitio de San Sebastián, Mateo Albéniz y toda su familia, con permiso de las autoridades liberales, abandonaron la ciudad, refugiándose en Zarauz; al instaurarse la Regencia absolutista en Madrid, la acataron, pidiendo al Ayuntamiento de San Sebastián que se le abonasen los haberes correspondientes al tiempo pasado en Zarauz.

El 9 de diciembre de 1826, el pleno del Ayuntamiento de San Sebastián aprobó un convenio de seis puntos con Albéniz, en el que se pactaba su jubilación y posterior provisión, sin concurso previo, de los cargos de maestro de capilla y organista de las iglesias de Santa María y de San Vicente, respectivamente, en las personas de su hijo Pedro y su yerno Juan Ignacio Lubet, casado con su hija María Luisa; el convenio muestra el aprecio que tenía el Ayuntamiento al buen hacer musical de los Albéniz. Mateo Albéniz se jubiló en 1827. Cuando en 1830 su hijo Pedro Pérez Albéniz fue nombrado primer maestro de Piano y Acompañamiento del recién fundado Conservatorio de Música de Madrid, su padre Mateo se hizo cargo de los asuntos pendientes que, al marcharse, dejaba en San Sebastián, como los nombramientos de tiples que habían quedado sin registrar. El 17 de mayo de 1831 fue nombrado adicto facultativo del Conservatorio de Madrid. Entre sus discípulos destacaron su hijo el pianista, compositor y fundador de la escuela moderna de piano en España, Pedro Albéniz; también José Juan Santesteban y Juan Ignacio Lubet.

Obras de ~: Ave Maria Caelorum, 1796; Lauda Jerusalem; Villancicos para Navidad; Misas a tres y de Requiem; Rosario a tres y cuatro; Laetatus; Benedictus; Beatrus; Salve a dúo; Misa Chiquita; Gure Jaincoac ciguna; Sonata en Re Mayor.

Escritos: Instrucción metódica especulativa y práctica para enseñar a cantar y tañer la música moderna y antigua, San Sebastián, Imprenta de Antonio Undiano, 1802.

Bibl.: A. Gorostidi Guelbenzu, “Origen de la música popular vascongada”, en Revista Euskalerriaren Alde, VI, 137-140 (1916); J. A. Arana Martija, Música Vasca, Bilbao, Caja de Ahorros Vizcaína, 1987; S. Albéniz Menéndez del Tronco y G. de Porras Rodríguez, Dos riojanos en la música de los siglos xviii y xix (Mateo y Pedro Albéniz), Madrid, Academia Mundial de Ciencias, Tecnología y Formación Profesional, 1999; R. Sobrino, “Mateo Pérez Albéniz”, en E. Casares Rodicio (dir. y coord.), Diccionario de la música española e hispanoamericana, vol. VIII, Madrid, Sociedad General de Autores y Editores, 2002, pág. 633.

Fuente: Ramón Sobrino Sánchez

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